Pajama Party

Sairo

Gran parte del segundo año que viví en Argentina, lo pase en una casa de familia, arrendaba una pieza a cambio de algo de independencia, entre los compañeros que tuve esa época estuvo un coreano que casi no sabía español, nunca entendí bien si su viaje era por negocios o por placer, se llamaba “Cyrus” y la dueña de la casa siempre le decia “Sairo”. Quien es Sairo?, no conozco a ningun Sairo decia el en español. un dia me propuso ir a un zoologico que quedaba un poco alejado de la ciudad, me pareció una buena oportunidad para conversar y conocerlo mejor. ese dia salimos muy temprano porque yo entraba a trabajar al videoclub en la tarde. no conversamos mucho en el viaje, el iba leyendo textos de economía, llegamos al zoologico y la mayoria de las cosas estaban cerradas y abrían solo en la tarde, dentro de lo que pudimos ver recuerdo unos reptiles dormidos, un tiburon y el casino donde fuimos a comer, ahí le expliqué que debía irme porque se me hacia tarde, el fue conmigo, tampoco conversamos mucho en el camino de vuelta, salimos tarde y el bus se demoró mucho en el viaje, yo iba muy ansioso, cyrus iba durmiendo. finalmente llegué cuatro horas tarde al trabajo, mi jefe no me dijo nada hasta cuatro meses después para convencerme de trabajar un dia que yo no quería


Sin camara

de todos los ramos que tuve, uno fue de fotografia, era uno de mis favoritos apesar del hecho de que no tenia camara por esto siempre salia con algun compañero a hacer los trabajos, una vez sali con una compañera que tampoco tenia camara y al final su novio nos prestó una, fuimos a un antiguo edificio gubernamental a tomar fotos, al rato nos dimos cuenta que los autos habian dejado de pasar, nos encontramos con las calles vacias, hubo un silencio que se interrumpio derrepente con una explosion chica, una silueta corria por el centro de la calle, se acercaba y se agachaba, ponia un cilindro en el piso con el cual disparaba un pequeño cohete que explotaba unos metros mas arriba, luego repetia el proceso. Luego escuchamos los pasos y cantos de una multitud de personas que venian marchando con pancartas y silbidos cuando estabamos en el centro de ellos, un bus llego y de el se bajaron varias mujeres vestidas de carnaval, tras de ellas una batucada empezo a tocar, todos se unieron a la marcha y luego empezo una gran lluvia, la gente siguio cantando y caminando hasta que solo una mujer se quedo en la mitad de la calle, invitandonos a bailar con ella. Esa noche le pedi las fotos a mi amiga pero nunca me las envió, la camara se habia mojado y todas las fotos se habian perdido.


Omar Díaz Salim, 26, Santiago, Chile