Pajama Party

I

Cuando despierto lo único que me queda es un ardor en la boca del estomago y un terror inigualable que me llena de pies a cabeza. Siento que perdí un pedacito de mi y que aquella persona se quedó con el y no me lo devolverá nunca mas. Echada en esta cama vacía me envuelvo entre sabanas como cuando era niña y trato de mantener mi mente en blanco. Los primeros rayos del día se infiltran a través de los huequitos en mis cortinas y calientan mi frente y también mis dedos del pie. Me quedo inmóvil por un buen rato hasta que por fin suena el despertador. Maldigo al hombre y a la hora en que me enseñaron a amarlo.


Mari S. C., 22, Baltimore, MD